
Algunas veces le he pedido al agua del bosque que me convierta
en un ser invisible, como tantas otras criaturas que también
andan por aquí y que envidiamos. Y aun sabiendo que no es
posible que me dé lo que le pido, insisto en que me deje al
menos compartir su transparencia.
Y si se diera el caso de que también tuviera que explicarle
para qué, yo le diría entonces simplemente esto: que, algunas
veces, cuando llegan al bosque el viento del norte o la sequía,
la tormenta de barro o la plaga de insectos, no ser visto por
nadie es mi deseo.
Vicente Valero

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